Una experiencia para dos
Cuatro semanas. Veinte momentos.
Una relación que nunca volverá a ser la misma.
Sin tarjeta. Sin app. Solo vuestro correo.
No hace falta que haya una crisis.
A veces simplemente os habéis dejado de preguntar las cosas que importan.
Cada semana os lleva un poco más adentro. No hace falta hablar hasta las tres de la mañana. Solo hace falta contestar, uno a la vez, sin que el otro esté mirando.
No hace falta aprender nada ni descargar nada. Llega a vuestro correo y respondéis cuando podéis. Sin presión. Sin horarios.
Dejáis vuestros correos. En minutos empieza la experiencia.
A los dos a la vez. Lo respondéis por separado, sin ver lo que contestó el otro.
Cuando los dos habéis contestado, recibís un email con las dos respuestas juntas. Ese momento es el corazón de todo.
Habrá turnos que os hagan reír.
Otros que os dejen en silencio.
Alguno que os saque de casa.
Y al menos uno que ninguno
de los dos esperaba.
Cada uno contesta sin ver al otro. Después llega este email. Y descubrís lo que pensaba el otro.
Ha llegado el momento.
Los dos habéis contestado sin saber qué decía el otro. Aquí están vuestras respuestas, juntas por primera vez.
"El momento en que supe que eras tú fue cuando te reíste de algo que nadie más encontró gracioso. Supe que pensábamos igual."
"Fue la primera vez que me quedé callado contigo y no sentí que tenía que decir nada. Eso no me había pasado antes."
No hace falta que estéis juntos para empezar. Apúntate y apúntale. Cada uno recibirá un email para confirmar que quiere participar.
Cuando los dos confirméis vuestro email, llega el primer turno.
Sin spam. Sin permanencia. Podéis cancelar cuando queráis.
"¿Y si mi pareja no quiere participar?"
Los primeros 4 turnos son gratis y no comprometen a nada. La mejor forma de convencer a alguien es dejar que lo pruebe. Muchas parejas empezaron porque uno convenció al otro para "probar solo esto".
"¿Cuánto tiempo necesitamos cada día?"
Entre 5 y 15 minutos por turno. Y no hay prisa: tenéis 48 horas para responder cada uno. Funciona con agendas ocupadas porque no exige coincidir en el tiempo.
"¿Esto es como una terapia de pareja?"
No. No hay diagnóstico ni intervención. Es una experiencia diseñada para generar intimidad y conversación. Muchas parejas lo hacen precisamente porque van bien y quieren ir mejor.